Baltasar Lobo

Baltasar Lobo, el escultor zamorano de mayor renombre internacional en el siglo XX, nació el 22 de febrero de 1910 en Cerecinos de Campos, pueblo de Zamora, el seno de una familia humilde, su padre, Isaac, era carretero. Ya desde la infancia, su espontánea habilidad para el dibujo y el modelado, así como su temprana y decidida vocación artística, dirigieron sus pasos por el camino de la escultura. Con doce años entró como aprendiz en el taller del escultor-imaginero Ramón Núñez en Valladolid, a la vez que se iniciaba como modelador en la Escuela de Artes y Oficios. Gracias a una beca en 1927 pudo continuar su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde también pudo asistir a las clases de Círculo de Bellas Artes, especializándose en la talla directa de la madera y el mármol

El sentido monumental de su obra alcanzó su plenitud con dos esculturas urbanas basadas en desnudos masculinos: «A los españoles muertos por la libertad» (1948), monumento en piedra que se levanta en Annecy​ y el «Homenaje al poeta León Felipe» (1983), bronce ubicado en Zamora.

Desde muy pronto, a diferencia de lo que le pasaría en España, la obra de Lobo fue objeto de una importante difusión dentro de Francia, recorriendo también galerías y museos de ciudades como Praga, Bruselas, Luxemburgo, Zúrich, Caracas o Tokio, lo que le otorgó desde los años 70 un lugar destacado dentro de la escultura contemporánea europea.

Hasta 1960, en que el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid organizó una retrospectiva sobre su obra, el escultor zamorano no pudo reencontrarse con su público, para el que había pasado demasiado tiempo desapercibido

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